Mucho más.

A ver, ya vamos llegando, tangan paciencia.

Mientras caminaba rumbo a una cafetería cercana no dejaba de pensar en todo lo que había vivido esa mañana y sus ideas eran un remolino de contradicciones desordenadas. Se tomaría un cafecito bien oscuro, se fumaría un cigarrillo y mataría el tiempo haciendo nada mientras llegaba el momento oportuno, ya decidiría como actuar cuando llegara la precisa ocasión, el instinto nunca le había fallado y ya muchas veces las cosas le habían salido bien. Aquel hombre si que hacía cosas, en realidad le servía mucho a la comunidad, en cambio él no servía para nada… ¿Por qué querrían matar a alguien tan bueno? Era difícil comprenderlo, pero algo de malo debería tener si había quienes se gastaban dinero en su asesinato…Nunca le explicaban los motivos, ni admitían dudas o preguntas simplemente mátelo y tome su plata. Un problema era que el profesor parecía estar siempre en movimiento y siempre acompañado… pero ya se las arreglaría, podría dispararle escondido como un francotirador de los de las películas o esperarlo en la noche en las cercanías de su casa… Desechó esta idea porque necesitaba dinero para ese mismo día, y entre más pronto haga uno las cosas pues mejor.

Con otro café y una galleta el Juchas remplazó el almuerzo. Se sintió un poco débil y con sueño, pero reaccionó al ver salir a los profesores con estudiantes, madres y padres de familia. Pronto identificó al profesor José desenrollando una pancarta verde con la ayuda de unos estudiantes. Reconoció a uno que había visto hablando en la clase. Luego los oyó ensayar una consigna y los vio reírse pues el coro les salió destemplado e incomprensible, él no pudo evitar una sonrisa; sonrisa que se endureció en una mueca al sentir el peso de sus frustraciones, él nunca fue buen estudiante, desertó prematuramente de la escuela, y nunca tuvo un maestro amigo…Su infancia, dolorosa y llena de privaciones le paso por la mente como una vívida película distrayéndolo de la realidad momentánea. Cuando retornó de su abstracción, casi a punto de llorar, abrió bien los ojos para comprobar que todos se habían ido en dirección al centro de la ciudad y que su objetivo se encontraba lejos. Algo doloroso se removió en sus adentros, tal vez el peso de la tarea en que se había comprometido, quizás no debió seguir tan de cerca a aquel maestro, pero sino lo seguía de cerca ¿cómo lo iba a matar? Cada vez estaba más confundido… Impulsivamente partió con rapidez hacia el centro de la ciudad, aunque por una calle diferente a la de la manifestación, así llegaría al centro antes que ellos.

Espejo.

En medio de la selva de cemento

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Acerca de profesordeartes

Profesor de artes, buscando la interdisciplinariedad, porque el mundo y el universo son un todo, donde las cosas van sucediendo en espiral.
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